De forma histórica hasta marzo del 2009 se habían realizado 38 trasplantes de riñón en quince años. Se implantó un modelo de trabajo basado en un procedimiento por semana, con una estructura médico-quirúrgica apropiada, la incorporación de nefrectomía por laparoscopía en el donador, "garantizar" el acceso a inmunosupresión de patente por al menos los primeros seis meses después del trasplante y seguimiento estándar en la consulta externa de largo plazo.

Se gestionaron mecanismos para financiar de forma compartida con fondos tanto públicos, como de fundaciones privadas parte del costo del trasplante y finalmente análisis de costeo específico para definir en conjunto con las Secretarías de Economía y Finanzas cuotas de recuperación aportadas por los propios pacientes.